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domingo, 17 de mayo de 2015

Una visita por el camposanto

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Para aquellas personas que no tienen por costumbre ir habitualmente o todos los domingos al cementerio, o que por cuestiones sentimentales o de otra índole deciden no hacerlo, reconozco que no vengo a ofrecerles “el plan ideal de salida familiar de fin de semana”, sin embargo algo así es de lo que quiero convencerlos hoy, y seguramente, me preguntaran intrigados ¿Por qué?

Porque las lapidas son una valiosa fuente de información genealógica. En la mayoría de los casos figura el nombre completo, la fecha en que falleció y la edad que tenía cuando partió, sólo en algunos casos podemos encontrar también los datos de nacimiento, y si esto sucede tenemos que estar muy agradecidos a la familia por haberlos incluido ya que a nosotros nos resultan, en muchas ocasiones, de vital importancia.

Pero es más la información que podemos encontrar, no menos significativo son los datos de quiénes lo “recuerdan”, que muchas veces no revelan nada nuevo y otras, son un descubrimiento asombroso; pueden aparecer como “tu esposa/o, hijos y nietos” o con nombres completos que serán de gran ayuda en la investigación, si los desconocíamos.

Por último, y un dato no menor, es saber si fue enterrado con otros familiares. El poder obtener los nombres completos de todos, con sus respectivas fechas de defunción puede abrir muchos caminos en la investigación, si a partir de esos datos se solicitan las partidas correspondientes en el Registro Civil.

Como organizar nuestra búsqueda en el cementerio:
*Si sabemos dónde se encuentran nuestros ancestros, ir directamente y llevar un pequeño anotador para copiar todos los datos que allí figuren, los más osados pueden sacar fotografías, va en cada uno.
*Si desconocemos la ubicación geográfica dentro del cementerio o no sabemos a ciencia cierta si están allí o si sabemos que estuvo allí pero ya no, lo adecuado es ponerse en contacto con la secretaría y solicitar información sobre las personas que buscamos, para que nos den la información que ellos tienen en los libros. No todos los cementerios conservan libros antiguos, pero vale la pena intentarlo.
*Si no sabemos en qué cementerio puede estar nuestro ancestro, lo ideal es investigar un poco sobre cuáles son las necrópolis más antiguas de la zona donde vivía nuestro familiar.
*Muchos años atrás estos registros los llevaba la iglesia, así que a no desesperar si nos encontramos con que el pequeño cementerio del pueblo que buscamos ya no existe y en el registro civil no hay datos, porque quizá la solución sean los libros parroquiales de difuntos, y sólo basta investigar un poco sobre las iglesias/parroquias más antiguas, cercanas al domicilio del antepasado.
*Aunque no hay tantos datos de Argentina, en las páginas www.billiongraves.com y www.findagrave.com podemos probar suerte.
*Para los que buscan antepasados judíos en Argentina, en la página www.hebrewsurnames.com en el apartado Jewish Cementeries Burial Records se puede indagar un poco.

Con los datos que podamos obtener del cementerio, se podría abrir el árbol genealógico en caminos inesperados, que nos permitiría continuar y ampliar la búsqueda
y eso, con tan sólo una visita al camposanto, al fin y al cabo, los que allí reposan también agradecen que de tanto en tanto se los visite.

Maru Jelencovich

Imagen: Maru Jelencovich

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